Seis meses en el edificio azul (2026) y toda una vida de recuerdo

★★★★
RATING 4 / 5

Fuente: 30 Festival de Cine de Lima

Título SEIS MESES EN EL EDIFICIO ROSA CON AZUL
Duración 104M
País México, Brasil, Dinamarca
Año 2026
Dirigido por Bruno Santamaría Razo
Cast Jade Reyes, Sofia Espinosa, Lázaro G. Rodríguez, Eduardo Gómez, Valeria Vanegas, Anuar Vera, Teresa Sánchez, Valentina Cohen, Nara Carreira, Demick Lopes

Seis meses en el edificio rosa con azul es el trabajo más reciente del mexicano Bruno Santamaría Razo, quien emplea una mezcla entre documental y ficción, así como drama con toques de comedia, para adentrarse en una de las heridas más grandes de su familia y reflexionar al respecto (nunca de forma torpe o educacional). Esa mezcla de géneros la vemos reproducida también al inicio, donde a los asistentes a la fiesta de cumpleaños del pequeño Bruno (otro y a la vez el mismo) les pintan la cara como si fuesen del género opuesto.

De pronto, se anuncia el diagnóstico de SIDA del padre y la noticia se vuelve un yugo que toda la familia arrastra, una nube negra que los cubre siempre. Una probabilidad funesta choca de lleno con Bruno, quien se reconoce homosexual y es azotado por los prejuicios que rodean la supuesta enfermedad de su padre. Aun así, tanto al personaje como a la película les caracteriza su ternura e inocencia, que contrasta con la dureza de la posible muerte.

La película abre con un retrato documental de la madre del director y salta rápidamente a la reconstrucción de una memoria casi táctil grabada en 16mm y llena de vida, desde los diálogos, la dirección de arte y la atmósfera de fiesta. Esa inocencia de Bruno ante la eventual desaparición del padre recuerda un poco a otra cinta mexicana, Tótem (2023) de Lila Avilés. Al ser los momentos documentales los más estáticos y serios, pareciera que la gracia y color de las partes ficcionales se hacen extrañar, pero resultan complementarse de buena manera.

A través de su yo del pasado, Santamaría Razo indaga en ese dolor que extendió con creces la grieta de la familia, tanto que dejan de compartir el hogar y el plano. Regresamos al documental y las entrevistas son separadas cuando antes bailaban pegados y alegres en la ficción. Pese a la tristeza, pareciera que la cinta abraza al pequeño protagonista (y, por consecuente, al director ya adulto) y le dice al oído que todo estará bien.

En esta línea, por más que la madre pinte las paredes de la habitación y pareciese que borra los dibujos de Bruno y su mejor amigo (es decir, manifestaciones de su identidad), nada es olvidado. Todo sigue con vida y la película es muestra suficiente de la permanencia del recuerdo. Cabe resaltar al elenco (un par ya viejos conocidos del cine de Nicolás Pereda), tanto adultos como niños, y una escena puntual donde los dos niños comparten un sueño sobre Romeo + Julieta (1996) de Baz Luhrmann

Fuente: 30 Festival de Cine de Lima


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Gustavo Vegas

Crítico de cine, comunicador audiovisual y fanático de las películas de vaqueros. Su primer cortometraje pasó por diversos festivales nacionales. Se encuentra trabajando en otro, desde la coescritura y codirección.

@corduroygos | @vicio.propio

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