Minotauro: guerras y monstruos

★★★★
RATING 4 / 5

Fuente: 30 Festival de Cine de Lima

Título Minotauro
Duración 141M
País Francia, Alemania, Letonia
Año 2026
Dirigido por Andrey Zvyagintsev
Cast Dmitri Mazurov, Iris Lebedeva, Boris Kudrin, Yuriy Zavalnyouk, Varvara Zmykova

Andrey Zvyagintsev explora en “Minotauro” las tragedias que esconde el laberinto de un país en guerra. Es un contexto de suma tensión en el cual la primera tarea del protagonista Gleb es acercarse más a su esposa y recuperar su afecto, algo de calor y roce humano en medio de tanta barbarie. Sin embargo, las transgresiones, matrimoniales o bélicas, parecen estar normalizadas en estos tiempos. Así, el cineasta ruso expone las distintas bajas del conflicto.

Tal premisa me recuerda un poco a la reciente y genial “How to Divorce During the War” del lituano Andrius Blaževičius, la cual estuvo incluida desde Reformed. en las mejores películas del primer semestre. “Minotauro”, por su parte, revela la tragedia del hombre engañado que, en su desdicha, ha de condenar también a otros. La propuesta laberíntica de Zvyagintsev pone en pantalla un uso formidable de la escenografía y el encuadre a partir de una serie de líneas (sobre todo verticales) que atrapan a los personajes dentro de los planos y situaciones.

Así, Gleb está constantemente entre los barrotes del trabajo y Galina, su esposa, siempre asfixiada bajo la arquitectura de su gran casa. Las líneas que dividen, no obstante, también unen: pienso en la escena donde la policía llega a la casa y vemos a la pareja enmarcada junta y cubren los pecados de cada uno. La casa del marido es rutina y agobio; la casa del amante es libertad y frescura. De ahí que este otro espacio no sea tan sofocante y la cama sea nido de amor cuando el lecho del esposo es lugar de discusión y conflicto.

El minotauro es parte hombre y parte bestia, tal como el protagonista y otros sujetos del filme. Su accionar es puramente emocional y no piensa su escape más allá de recuperar a la esposa. Cuando la ve entrar a la casa del otro hombre, la escena romántica entre los amantes está grabada como si compartiéramos ojos con Gleb. Hay un pesar que examina el cuarto. Hay una mirada que constantemente ve a la mujer en su casa y no fuera; en cambio, el ojo del fotógrafo la idealiza con delicadeza. En tanto, el hijo (es decir, la juventud) se distrae con las imágenes digitales y asuntos similares.

Fuente: 30 Festival de Cine de Lima

Por un lado, la figura del minotauro titular podría ligarse a aquella criatura salvaje escondida muy adentro de uno mismo, en medio de los laberintos de la mente o la ciudad, que se desata una vez ocurre el crimen central (que, dicho sea de paso, está cubierto por un despliegue de cámara notable en una secuencia  Por el otro, cuenta el mito griego que el rey Minos mandaba a sacrificar una docena de jóvenes para mantener contento al monstruo, tal como Gleb enfila a sus hombres para ser carne de cañón en la frontera.

Entra a tallar ahí la crítica social del cineasta para con su gobierno: los “héroes” de la guerra son solo un cartel de reclutamiento en la autopista que luego serán desechados con la mayor indiferencia. La absolución de los pecados se resuelve en las oficinas municipales y la policía no tiene vela en los entierros de la gente con poder (político, económico, da igual). La poza de agua que tiene Gleb en su casa lo separa de los problemas de esta, es una suerte de lugar seguro. Por ello es que cuando se deshace del cuerpo, tira la evidencia entre unas plantas similares a las de la poza. Está a salvo.

En su cierre, con unas alegres vacaciones familiares de por medio, Zvyagintsev propone acaso un laberinto de violencia (y corrupción) del cual parece imposible escapar para algunos, pues Gleb y compañía terminan sobrevolando todo conflicto y preocupación. Con ellos, los ricos, no es la cosa. Como Teseo y Ariadna una vez muerto el minotauro, los esposos huyen del peligro. El resto es historia.


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Gustavo Vegas

Crítico de cine, comunicador audiovisual y fanático de las películas de vaqueros. Su primer cortometraje pasó por diversos festivales nacionales. Se encuentra trabajando en otro, desde la coescritura y codirección.

@corduroygos | @vicio.propio

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