Spider-Man Brand New Day: La responsabilidad no es un castigo
Fuente: Marvel | Disney
Sí algo he aprendido a lo largo de los años es que una persona no se define por las cosas que le suceden, sino por cómo reacciona ante estas. Es fácil decir que uno tiene la capacidad mental de superar cualquier obstáculo, y es verdad hasta cierto punto. Pero hay quienes se pierden primero ante la adversidad, y están totalmente conscientes de esto pero se mantienen en la oscuridad adrede. Porque sienten que no pueden, que el peso del mundo es mucho más grande que su resiliencia y por ende no ven salida alguna.
Somos nosotros mismos quienes ponemos el peso del mundo sobre nuestros hombros, porque la mayoría de nuestros pesares son consecuencias de nuestras acciones.
“Spider-man Brand New Day” inicia con un Peter Parker en su departamento, uno bastante amplio pero lleno de sombras, ocupado casi en su totalidad por dispositivos arácnidos y tecnología que se mueve en todo momento a favor del propio Peter, de quien no sabemos absolutamente nada de su vida personal. No sabemos si estudia, no sabemos cómo se gana el día a día económicamente, no sabemos más cosas personales más allá de dos cosas: es Spider-man a tiempo completo, y no logra superar la lejanía de los únicos seres queridos que aún viven.
Y por más que haya tenido la noble decisión de dejarlos vivir sus vidas y dedicarse al heroísmo a tiempo completo, esta responsabilidad autoimpuesta se vuelve mucho más contraproducente a nivel personal, cuando es incapaz de controlar su propia anatomía y dejarse llevar por la ira. Es aquí cuando Peter se encuentra en una encrucijada, ya que por un lado quiere detener un proceso bastante doloroso física y mentalmente, a la par que debe detener a una amenaza bastante violenta e invasiva, que amenaza a diversas personas por motivos incomprensibles.
Fuente: Marvel | Disney
Es bastante irónico como las amenazas más grandes suelen aparecer en los momentos más complicados, pero después de un tiempo uno debe dejar de creer en las casualidades. La historia de Spider-man siempre ha sido más un reflejo de la vida misma que una aventura de acción más del montón. Siempre se lo ve en un proceso de cambio, sin importar cuales sean las repercusiones, y uno pensaría que después del sacrificio a gran escala que tuvo que hacer en la película pasada, Peter no tendría más que aprender, pero no es así.
Los cambios son constantes, pero nosotros somos quienes debemos estar preparados para estos.
En esta oportunidad, vemos a un Peter mucho más estresado, más cansado, que trata de tener esa chispa para salvar al vecindario pero que una vez llega a su habitación, no es capaz de soportar el peso de no tener a nadie que pueda entenderlo. Sus contactos son únicamente por trabajo, de los cuales no sabe mucho más allá de la información que le puedan brindar. Sobre su vida personal no hay datos porque no tiene una vida más allá de ser un héroe e incluso en momentos de seguridad con aliados, no se permite estar sin la máscara.
Es ahí cuando la responsabilidad que alguna vez tomó se vuelve más un castigo, porque no se permite vivir nuevamente una vida normal, más tranquila, más balanceada. Es algo que los fans han pedido por bastante tiempo, ya que es un aspecto que viene directo de los cómics. Pero Destin Daniel Cretton entiende que una responsabilidad no debe volverse un status quo, y por eso hila la historia de una manera en la que plantea modificar este aspecto. ¿Cómo le quitas la carga a un personaje sin deshacer lo ya establecido?
Con esto en mente, Cretton crea una historia coming of age más oscura a comparación de las anteriores películas del personaje, donde prioriza más el desarrollo de este que el espectáculo grandilocuente al que Marvel ya nos tiene acostumbrados. Los silencios son más pesados, el lenguaje corporal es más fuerte y el drama es más potente. Pese a la simpleza de algunos diálogos y al guión en general, su peso dramático siempre está en el punto adecuado.
Ojo que con “peso dramático” no me refiero a que será un drama totalmente, sino que es más aterrizada en ese aspecto que las anteriores películas. La madurez que le brinda los temas tratados se siente refrescante para un Spider-man que casi siempre ha tenido un desarrollo simple, pero esa madurez permite igual tener un entretenimiento asegurado. Las dinámicas entre personajes son bastante sólidas, en especial con el Punisher de Frank Castle, quien da su interpretación más suelta y entretenida del personaje pese al cinismo del mismo.
Fuente: Marvel | Disney
Ned Leeds y MJ también aportan algo de entretenimiento aterrizado y reconfortante pese al gran peso temático y dramático que la presencia de estos tienen. Incluso la fuerza antagónica de esta entrega es una muy trágica, fuerte y representada casi a la perfección. La moralidad muy compleja de este personaje es uno que lo vuelve uno de los personajes más interesantes que el MCU ha podido introducir, y que muy seguramente jugará un rol importante en un futuro tanto cercano como lejano.
Si algo se le debe reprochar a la película no es únicamente la simpleza de su dialogado y el ritmo impar que tiene durante su 2do acto, sino que una de sus más grandes proezas, que es la de sentirse bien integrada en el basto mundo de Marvel, a veces crea ramas narrativas que no tienen una resolución adecuada o ninguna. La inclusión de La Mano sirve mucho en el tercer acto, pero es muy gratuita la inclusión inicial. El retorno de Hulk como un obstáculo es deslumbrante durante su secuencia, pero desaparece sin consecuencia alguna. Villanos de fondo son utilizados de aquí por allá pero nada realmente vital para la historia, entre otras cosas.
En ese aspecto, se siente totalmente como una aventura de cómic, con idas y venidas de diversos personajes, y que da rienda suelta a más historias interconectadas en este mundo. Aún así, con la llegada de “Doomsday” y un próximo reinicio del MCU, es difícil saber qué es lo que le depara al trepamuros y al mundo propuesto en esta entrega (y cuya única escena post créditos deja más en duda esto). No obstante, gracias al trabajo de Cretton y compañía es que la fe en seguir viendo a este Spider-man y el mundo que lo rodea es bastante fuerte.
Adaptándose bien a las consecuencias de la trilogía pasada, proponiendo un reinicio fresco para el personaje y sembrando las semillas para lo que vendría ser la próxima gran saga del MCU, “Spider-Man Brand New Day” es la luz de esperanza que Marvel pasó años prometiendo. Con un buen balance entre lo emocional y la acción espectacular, una fuerza antagónica bastante interesante como trágica y un mundo mucho más humano y colorido por explorar, Destin Daniel Cretton trae a la pantalla grande la versión definitiva del personaje, gracias a que sabe como mover la cámara, como crear una historia de aceptación y cómo hacer que el hombre araña sea, una vez más, un héroe digno de admirar.

