Music, Fashion, Film: el arte llegó para salvarnos
Foto: facebook.com/CharliXCX
La fiesta es divertida, necesaria, liberadora y sabes que terminará. La magia de aquello que es finito se pulveriza cuando lo que más deseamos se convierte en rutina. No sorprende, entonces, que desde la popularización del fenómeno Brat, sea la propia Charlie XCX quien busque reafirmar a través de la música posterior al álbum verde y el falso documental The Moment, que llegará el momento de pasar página. Hay hitos que no se repetirán y personas que querrán lo mismo hasta que el próximo cultural reset llegue a cambiar las reglas del juego. Sin embargo, el ruido externo, que podría tentar a cualquiera a mantenerse en una peligrosa zona de confort, en lugar de arrastrarla a la trampa de la relevancia limitada, la motivó a refugiarse en el arte que se siente como en casa: la música, la moda y el cine.
Que el álbum empiece con Rock Music es acertado; una introducción corta pero efectiva sobre lo que busca trasmitir: la ruptura entre una era bastante conocida y una que no tendrá la misma trascendencia, pero es necesaria para la artista. Si bien hay elementos de ese género musical en este nuevo álbum, considero que su presencia no solo está basada en aventurarse a experimentar con este representando un progreso en su carrera, sino también en la rebeldía inherente del movimiento sociocultural que hasta el día de hoy implica: que Charlie decida, a pesar de la presión mediática, mantenerse fiel a sus deseos de hacer la música que le dé la gana, no solo es una victoria personal, es una lección para cualquier artista.
Pero, ¿saben qué también es muy “rock”? La vulnerabilidad. Una vez más, Charlie se desnuda emocionalmente, porque no basta con solo ser disruptiva en lo técnico, las letras de una canción deben entrelazarse a la perfección con el sonido, crear un solo mensaje. La relación con su imagen, la idea de que su “persona” le pertenece al público que la sigue, ya sea por fanatismo o moda, y la abrumadora carga de ser perfecta en lo moral y superficial se plasman en Card Declined (el sobreconsumo como disfraz), SS26 (la fachada estética) y Camera (congelarse ante la mirada del otrx y mi canción favorita del álbum, por cierto).
Charli XCX “Rock Music” videoclip oficial
En I’m Afraid se cuestiona entre instrumentales pesados si sus imperfecciones algua vez alejarán al amor de su vida; en Wink Wink y en Persona hablan sobre el pretender ser alguien más para encajar con los estándares de aquellxs más cercanos que nos rodean, pero bajo una ironía y sinceridad que invita al final a ser auténticx. De igual manera, no solo busca dar una respuesta a las masas, sino también agradecer a amiguxs (Magic Metal Montana), recordar tiempos más simples mientras se impresiona por la actualidad (2007) e invitar a desencadenarse de la duda y solo vivir el momento por más corto que sea (Yeah).
No obstante, hay una canción que pone sobre la mesa una verdad existencial incómoda para cualquiera, la cual es perfecta para cerrar el álbum. A través de un ritmo pop despreocupado en su primera parte, No One Lasts Forever llega a la conclusión que, valga la redundancia, nada ni nadie dura para siempre, en un sentido terrenal. La obra de lxs artistxs comúnmente prevalece, pero la canción no trata de la obsesión por ser recordadx, sino de sentirse en la libertad de hacer lo que más amas porque nuestro tiempo de vida es desconocido y por ende limitado. Se muestra una comparativa entre querer congelar los momentos donde nos sentimos importantes y el querer ser irrelevante para no depender de la opinión de nadie. En la segunda parte, viene el monólogo del gran director de cine David Cronenberg (¡vean Crash!), el cual complementa esta idea con una hermosa frase: “Oblivion is freedom” y poco a poco, la pegadiza melodía se deforma en un recordatorio realista pero perturbador, como si de un audio de manifestación matutina se tratara: “They’re dead, they’re gone. No one last forever”.
Aunque no soy fan de Charlie XCX, no niego que me fastidia leer comentarios sobre este álbum catalogándolo de “flop” o “que no sonó” a comparación de otros estrenos musicales recientes. Solo prueban el punto y la razón principal por la que Charlie decidió hacerlo: demostrar que no hace música para un público que solo le preocupa consumir la nueva tendencia para pertenecer, sino porque ama crear; ama crear música con sus amiguxs, ama la moda y ver películas. Por eso mismo es que ni siquiera ella aparece en la portada, porque su propia imagen y trabajo es un conjunto de la obra de otrxs artistxs. No somos nada sin la influencia de aquellxs que se atrevieron a materializar sus ideas antes que nosotrxs y por ello es que les rinde tributo. Charlie XCX es una artista que ama el arte, no por pretensión o porque le corresponde, sino porque es lo único que nos salva constantemente: de la opresión, de las reglas, de los demás y de nosotrxs mismxs.

