Supergirl: Un intento de manual para hacer cine de superhérores

Fuente: Warner Pictures

Título Supergirl
Duración 108M
País Estados Unidos
Año 2026
Dirigido por Craig Gillespie
Cast Milly Alcock Matthias Schoenaerts Eve Ridley David Krumholtz Emily Beecham David Corenswet Jason Momoa

El subgénero de superhéroes parece haberse estancado en una propuesta narrativa y visual demasiado cómoda. No porque hayan desaparecido las historias o las imágenes capaces de escapar de lo cotidiano, sino porque gran parte de estas producciones operan en un modo automático donde el contenido de consumo inmediato se impone sobre una de las cualidades esenciales del cine: la capacidad de emocionar. Por eso, al encontrarse con Supergirl (2025) de Craig Gillespie, resulta llamativo observar cómo un director proveniente de un cine intimista todavía intenta construir sentimientos a través de las imágenes, pero que es vencido por las conveniencias de un género que, desde hace tiempo, parece haber dejado de exigir organicidad en sus relatos.

A diferencia de James Gunn con Superman, Gillespie encuentra en su protagonista a una preheroína sin una motivación clara y viviendo en el rechazo de sus emociones para evitar confrontarse y así confrontar el mal externo.

Como en otros personajes del director, es una paria que se encuentra aislada por su propia personalidad y que le da miedo integrarse, sin embargo, su desarrollo no le permite descansar por el tono o incluso montaje que tiene la película. Como mencioné antes, hay una batalla constante entre lo que quiere contar el director y lo que la industria prefiere, como si fuera la verdadera película del bueno contra el malo.

Fuente: Warner Pictures

En este problema es que también aparecen decisiones confusas en cuanto a la acción, pilar importante para este tipo de cintas, donde pareciese que se esconde la pésima dirección de secuencias de pelea a través de la edición o un uso excesivo de planos abiertos con escenas en cámara lenta para crear una sensación de épica en el espectador, cuando al final ocasiona una confusión al seguir a nuestra protagonista. Los personajes secundarios o villanos, salvo contadas apariciones, pareciesen ser de trámite al igual que gran parte de la historia donde Supergirl debe sostener el peso de una trama que se extiende más de lo que debería.

Donde Gillespie sostiene el mando de la cinta es cuando la acción no es lo esencial, sino el trasfondo de nuestra protagonista. Resulta irónico que el pasado sea mucho más evolutivo y orgánico en el desarrollo de Supergirl que el presente donde tiene que tomar decisiones más maduras. Acá se cuecen los conflictos y que crean como un incentivo para que ella pueda enfrentarse al mal actual. Es como si finalmente al director le hayan dejado libertad creativa para estos momentos.

A pesar de todo, Supergirl (2025) evita convertirse en una de esas cintas de superhéroes que el público olvida apenas salen de cartelera. No obstante, acaba sintiéndose más como un vehículo para presentar a una nueva integrante de este universo que como una historia con identidad propia. Da la sensación de que los personajes que James Gunn viene incorporando son, ante todo, piezas de un tablero más grande, destinadas a ocupar un lugar en las futuras “películas evento” antes que a sostener relatos verdaderamente autónomos.

Supergirl se encuentra ya disponible en carteleras peruanas.


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