Michael (2026): El precio de proteger un ‘legado’
Fuente: Lionsgate
Este año se llevó a cabo un evento cinematográfico: una biopic oficial de Michael Jackson vio la luz. No me van a negar que la duda estuvo presente durante mucho tiempo: de todxs lxs grandes artistxs de talla mundial, ¿por qué no se hizo antes una película biográfica sobre el Rey del Pop? ¿Demasiado compleja de desarrollar? ¿Muy cara de costear? ¿Tan extensa para recortar?
La respuesta fácilmente a esas preguntas sería: sí; mas hay un factor que muchxs ignoramos a la hora de cuestionarnos su realización y es el rol que juega la familia Jackson, lxs herederxs de la marca. Y, en efecto, si esta nueva como anticipada película se hizo posible fue por ellxs, por su visto bueno y su activa participación. Pero, desde mi punto de vista (y no creo equivocarme), irónicamente, aquello que haría el sueño de muchxs fans realidad, también fue lo que la condenó a la mediocridad.
En realidad, tengo sentimientos encontrados. Empecemos por lo bueno: cuenta con una estructura básica narrativa entendible, fácil de seguirle el ritmo y con esta vienen añadidas escenas muy conmovedoras al presentarnos a Michael como un ser de luz inmaculado con porquísimos errores que reclamarle, el cual debe enfrentar desafío tras desafío; por lo que, tanto el publico general como sus fans más entusiastas, rápidamente empatizarán y suplicarán por un final feliz para el protagonista (aunque en la vida real, ya sabemos que no es así).
Por supuesto que la música juega a favor de la cinta de sobremanera. Éxitos desde la era Jackson 5 hasta Bad retumban en la sala de cine y encienden el entusiasmo de cualquier espectadorx. Es un hecho que saldrás de ahí queriendo volver a intentar hacer el moonwalk y tarareando sus canciones hasta llegar a casa. No obstante, más allá de todo ello, no hay un relato memorable detrás que una lectura en Wikipedia o un videoensayo de YouTube o TikTok no nos pueda ofrecer.
Si bien Jaafar actuó de maravilla, el simple hecho que el sobrino de Michael fuera el elegido para interpretarlo, ya nos da a entender lo restrictivxs que iban a ser lxs Jackson con la libertad creativa de la película. En primer lugar, no se cuenta la historia completa, lo cual es un tanto contraproducente, ya que se presta para despertar rumores de qué eventos y personas se incluyeron y excluyeron y por qué. Recordemos que las biopics son la ventana para una gran mayoría de personas para conocer la vida profesional e íntima de unx artistx y, pues, la forma en la que reescribieron la de Michael (una parte de ella, en realidad) es bastante trivial y cae en lugares tan comunes como estereotípicos.
Fuente: Lionsgate
La presentación de personajes es casi nula y en consecuencia, la gran mayoría llega a ser, como tal, irrelevante. Aunque se agradecen los guiños a Peter Pan (aunque este en particular peca de excesivo) o The Wizard of Oz (que funciona más como un easter egg), el tiempo que se le da a la película para explorar la tridimensionalidad de un hombre tan interesante como Michael Jackson no es utilizado a su favor; en su lugar, deciden tratar superficialmente, a través de escenas que rozan lo chatgepetenesco, momentos muy importantes de su carrera: la creación de dos de sus videoclips más icónicos, el Motown 25, el impacto cultural de aparecer en MTV, la noche de los Grammys de 1984, etc.
Lo único que ofrece la película son pinceladas en “orden cronológico” de lo increible y triste que fue la vida del Rey del Pop. La involucración de la mayoría de los hermanos Jackson se nota al querer insistir en darles más tiempo en pantalla de lo que necesitaban a quienes los interpretan, creyendo que con eso la historia podría ser más emotiva o sustancial. Pero cuando unx no puede diferenciar un hermano de otro, tal estrategia solo genera más ruido que sentido. La edición tampoco ayuda al solo pasar de año en año, situación tras situación sin un puente narrativo sólido, incluso se puede reconocer el mismo ritmo que John Ottman, el encargado de tal mezcolanza, ya había usado en “Bohemian Rhapsody”, por lo que ya podrían darse una idea de lo insulso que es el resultado final.
No importa el gran trabajo actoral, musical, estético y de producción detrás, está más que claro que se buscó la forma de hacer esta película para seguir aprovechando la infinita huella que Michael Jackson dejó en nuestra sociedad. Sirve para recordar cosas básicas de su vida personal (solitario, daddy issues, apegado a su niño interior) y de su carrera artística hasta la era Bad, aunque no se detiene como tal a explicar la evolución de su talento. Sin embargo, cuenta una historia generalmente aburrida, enfocada en avanzar en lugar de desarrollar. Está para verla una o dos veces en el cine, ya sea por la experiencia o la nostalgia, porque la música de MJ nunca dejará de cautivarnos. No obstante, él merecía un producto que esté artísticamente a su altura, mas su familia, una vez más, le falló.

