Diciembre: El poder y la calle
Imagen cortesía del Festival de Cine de Lima 2026
Cada país tiene sus propios traumas y, como tales, siempre termina regresando a ellos. Cuando existe la habilidad suficiente, es posible encontrar un ángulo diferente desde el cual aproximarse a aquello que ya ha sido representado en numerosas ocasiones. Puede hacerse a través de la ficción, observando cómo personajes atraviesan un determinado acontecimiento, o directamente desde la realidad, recurriendo a quienes estuvieron involucrados para construir perspectivas particulares alrededor de un mismo episodio.
Uno de los hechos más importantes, debido a su dureza dentro de la historia reciente de Argentina, fue la crisis política, económica y social de 2001. Dentro de ella se produjo el llamado “corralito”, una medida que restringió el retiro de dinero de las cuentas bancarias y afectó gravemente a personas que habían ahorrado durante años. A la falta de respuestas de los gobernantes se sumó así una serie de problemas que se extendieron a lo largo y ancho del país. Eso es justamente lo que vemos en Diciembre, documental de Lucas Gallo.
La película busca enaltecer la perspectiva de la ciudadanía, pero lo hace principalmente a partir de la oposición que establece entre los distintos actores involucrados. Para conseguirlo, como es de esperarse, se apoya en el material de archivo, que termina siendo una de las formas más cercanas de acceder a cierta verdad dentro del cine. Incluso cuando esas imágenes pueden manipularse o acomodarse para favorecer una perspectiva determinada, hay algo en los rostros registrados y en los lugares retratados que inevitablemente nos habla del momento en el que fueron filmados. Es allí donde reside esa verdad y donde comienza a hacerse visible el principal eje sobre el que se articula el documental.
Imagen cortesía del Festival de Cine de Lima 2026
En ese sentido, la película presenta dos frentes muy claros: el Gobierno y la ciudadanía. En el primero encontramos a un grupo reducido de personas compuesto por presidentes, ministros y otros altos funcionarios que, de cara al público, nunca parecieron saber cómo explicar lo que estaba sucediendo. En ocasiones los vemos ironizar sobre la crisis; en otras, exhiben una confusión absoluta y recurren a la mentira como un instrumento inútil con el que pretenden calmar a los argentinos. En la otra vereda se encuentra la población, cuya voz de protesta se hace cada vez más fuerte. Gallo utiliza numerosas imágenes de multitudes que, con el transcurso del tiempo, crecen hasta constituir una fuerza incontrolable para las autoridades.
Sin embargo, por mayor que sea el número de personas que toma las calles, la balanza nunca deja de inclinarse hacia el lado de los poderosos. Estos aparecen como una fuerza capaz de hacer lo necesario para salirse con la suya, aunque eso implique renunciar, abandonar el problema y dejarlo en manos de quien asuma el mando después. También pueden llegar a realizar un acto tan cobarde como marcharse en helicóptero, tal como hizo el presidente Fernando de la Rúa después de presentar su renuncia el 20 de diciembre de 2001. Ese instante resulta especialmente contundente porque ya ni siquiera vemos a la población y solo vemos el helicóptero, acompañado por algunos gritos que funcionan como una suerte de manotazos de ahogado frente a un desenlace que ya parece inevitable.
De este modo, y ya para concluir, Diciembre expone constantemente un ciclo de inutilidad e indignación, una especie de juego de ping-pong en el que una termina funcionando como respuesta de la otra. Por un lado, están las acciones y declaraciones de unos dirigentes incapaces de hacerse cargo de la crisis; por el otro, la reacción de una ciudadanía que eleva cada vez más su protesta ante esa ausencia de respuestas. Allí se encuentra la gran virtud de la película y aquello que la convierte en un documental de considerable interés. Aunque su falta de contexto para centrarse en el aspecto emocional del asunto pueda desorientar al inicio, al final es la manera en que confronta las dimensiones ya mencionadas mediante el archivo lo que permite que las imágenes hagan evidente la distancia que separa al poder de quienes padecen las consecuencias de sus decisiones.
Imagen cortesía del Festival de Cine de Lima 2026

