Una Escritura en Apariencias: Toda imagen guarda un silencio
Fuente: Festival de Cine de Lima 2026
Hay películas que intentan comprender la manera en que este ha sido mirado a lo largo del tiempo. A partir de esa idea, Nicolás Cifuentes emprende un regreso a Teyuna, la Ciudad Perdida de los tayronas, para interrogar no solo la memoria del lugar, sino también la naturaleza de las imágenes que la han construido. En lugar de ofrecer una representación definitiva, el director pone en cuestión aquello que la cámara revela, aquello que inevitablemente deja fuera y la tensión constante entre observar un espacio y apropiarse de él. Esa búsqueda encuentra su forma más clara en Una escritura en apariencias, un documental que hace de la incertidumbre su principal herramienta cinematográfica.
Lo más admirable de la película está en la manera en que desarrolla esa búsqueda desde el lenguaje cinematográfico. Cifuentes construye un flujo de imágenes donde los desvanecimientos, las texturas degradadas y los filtros nunca aparecen como un recurso ornamental, sino como parte de una propuesta visual coherente que hace sentir al tiempo impregnado en cada plano. El montaje entre el archivo y el material contemporáneo evita el contraste evidente para generar una sensación de permanencia, como si ambas temporalidades coexistieran en un mismo espacio. Esa decisión convierte al documental en una experiencia contemplativa que privilegia la percepción antes que la explicación.
Fuente: Festival de Cine de Lima, 2026
El sonido también ocupa un lugar fundamental dentro de esa experiencia. Los prolongados momentos de oscuridad transforman la ausencia de imagen en una invitación a escuchar con mayor atención el entorno, desplazando el protagonismo hacia el paisaje sonoro y demostrando que el cine también puede construir imágenes desde aquello que permanece fuera del campo visual. Es una apuesta arriesgada que funciona precisamente porque la película entiende que observar no siempre implica ver, y que la contemplación puede surgir tanto del silencio como de la oscuridad.
Esa confianza en las posibilidades del lenguaje hace que Una escritura en apariencias encuentre su mayor virtud. En lugar de imponer una lectura sobre Teyuna, Cifuentes permite que el territorio conserve parte de su misterio, mientras reflexiona sobre la fragilidad de toda representación. El resultado es un documental que no busca impresionar desde el virtuosismo formal, sino utilizar cada decisión estética para cuestionar las apariencias que durante años han definido nuestra manera de mirar este lugar. Al finalizar, la película deja la sensación de que algunas imágenes no existen para mostrar un espacio, sino para enseñarnos a observarlo de otra manera.

