Stranger Things T5: Un final que solo la nostalgia puede salvar
Imagen cortesía de Netflix.
Luego de ver a Hawkings partido en cuatro, envuelto en una atmósfera apocalíptica mientras los protagonistas observan con miedo la catástrofe que fue capaz de crear su nuevo enemigo, pensé que la quinta y última temporada de "Stranger Things" sería más ambiciosa y estremecedora que su ahora antecesora. Tres años después, muchxs están satisfechxs, otrxs creen que faltó pulir varios detalles pero se siguen conmoviendo por su desenlace y yo opino que el camino hacia la Dimensión X está lleno de inconsistencias disfrazadas de buenas intenciones.
Pero antes de desahogarme, empezaré mencionando lo que sí fue de mi agrado en esta temporada: "Stranger Things" se caracteriza por enfatizar el poder del amor y la amistad como fundamento para luchar contra el mal, ya sean monstruos interdimensionales o personas con deshumanizantes objetivos. Por consiguiente, el desarrollo de sus personajes es clave para que aquel mensaje sensibilice al espectador a lo largo de toda la historia. Afortunadamente, esta última entrega mantiene en gran parte dicha esencia: surgen nuevas amistades (Will y Robin, Holly y Max), se fortalecen otras (Dustin y Steve); relaciones amorosas se reafirman (Lucas y Max), mientras que otras terminan (Jonathan y Nancy) y sacrificios inesperados ocurren en pos de proteger a los demás (Karen Wheeler y Eleven).
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De igual manera, hubo plot twists que me dejaron en modo "¡Lo cambia todo!", como ver a Will dominar por primera vez a la mente colmena que por tanto tiempo lo estuvo atormentando, a la conciencia de Max atrapada en los recuerdos de Henry dando a entender que hay esperanzas de que despierte del coma, a Eleven reencontrándose con su hermana perdida o descubrir cómo Vecna obtuvo sus poderes. Son escenas que intensificaron mis expectativas. En esos momentos, la experiencia mejoró porque evidenciaba el potencial de la historia que estaba por culminar. Por desgracia, llegan a ser opacados por decisiones narrativas que me perseguirán para siempre.
El coming out de Will estuvo mal ejecutado. Lo que debió ser uno de los momentos más conmovedores, terminó por ser hasta incómodo de ver. ¿Cuál era la necesidad de juntar a TODA la pandilla para confesar algo tan privado y hasta delicado? Bastaba que se lo contara a su familia o a sus tres mejores amigos para que por fin se oficializara lo evidente. Pero aunque ese haya sido el caso, el tema no vuelve a tener relevancia más adelante, ni siquiera Vecna usa su miedo a ser rechazado en su contra cuando literalmente puede entrar en su mente para matarlo. En fin, otro personaje LGBTQ+ desperdiciado.
Y no es la única víctima de la pobre escritura de los Duffer. Joyce se convirtió en prácticamente una observadora, su espíritu de batalla se opacó a comparación de temporadas anteriores; Hopper empeoró su actitud sobreprotectora hacia Eleven al punto de no importarle si el mundo se destruye mientras que ella esté a salvo (¿qué?), impidiendo, en consecuencia, que ella saque a relucir todo el potencial de sus poderes; Steve era incapaz de sentir empatía por Dustin, quien estaba muy afectado por la muerte de Eddie en la temporada anterior, y si bien resuelven sus diferencias, no quita el hecho de que se comportó de forma muy inmadura sin fundamento suficiente alguno; Robin se vuelve un gran apoyo emocional para Will, mas sigue siendo un alivio cómico forzado; y Mike continúa su rol como el más insoportable del grupo.
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Ahora vamos con los pesos pesados y, por ende, los peor tratados: la doctora Kay, Vecna y Eleven. Los hermanos Duffer decidieron traer a una leyenda viva del cine de ciencia ficción para interpretar a la mala malota del gobierno de esta última entrega. No obstante, el personaje de Linda Hamilton no posee la tridimensionalidad necesaria para ser trascendente ni en la misma historia o el universo de "Stranger Things". Si bien Jamie Campbell Bower lo da todo interpretando por ¿última vez? a Henry/Vecna, el poder y astucia del más temido de la serie es convenientemente reducido para que los protagonistas no sufran casi nada a la mera hora de pelear con él, provocándole una muerte rápida y poco satisfactoria.
Pasa algo similar con Eleven, ya que la hacen a un lado. No tiene un protagonismo ideal hasta el último capítulo, en el que incluso "fallece" devorada por el agujero de gusano. Pero hasta ese trágico final no tiene sentido. Más adelante tratan de "resolver" las dudas que dejó tal acontecimiento con una teoría que Mike les cuenta a sus amigos y todos deciden creer por el bien de su salud mental. Así, lo que se presentó como el sacrificio máximo del personaje con el que empezó todo, se convirtió en una acción confusa que aunque sea bastante emotiva, demuestra que la serie nunca estuvo lista para tomar grandes riesgos.
Y por si todo lo mencionado no fuera suficiente: ¿Dónde estaban los demogorgones y los demodogs durante el último enfrentamiento? ¿En serio los Duffer creyeron que se vería realista que un grupo de adolescentes se enfrentaría sin problemas a un ser todopoderoso? ¿Por qué no incluir a los militares ya que todos estarían luchando por una causa en común? ¿Por qué mataron tan rápido a Kali cuando sus poderes pudieron ser igual de útiles que los de Eleven? ¿De dónde sacó Lucas la fuerza para patear a un demodog que corría a toda velocidad hacia él? ¿Cómo Robin sabía que Max y Holly estaban dentro de la mente de Henry? ¿Por qué Will no se retorcía de dolor cuando atacaron al Mindflayer si seguía conectado a este? ¿Por qué la milicia los dejó ir sin ninguna repercusión después de la muerte de Eleven? Muchas más preguntas podrían surgir a raíz de los sinsentidos oportunos de esta entrega, las cuales los Duffer decidieron responder de las formas más superficiales posibles, en lugar de arreglar el material original desde un principio.
"Stranger Things" es una serie que mientras la veíamos, también nos vio crecer.
Por eso es tan fácil de querer a pesar de tal estrellado desenlace. Revisionando algunos capítulos de las temporadas pasadas, es imposible no asombrarse por lo lejos que un misterio pueblerino pudo llegar. Es una pena que todo lo que toca Netflix, posteriormente llega a perder su esencia. Creo que en su totalidad, es una serie bien lograda, con grandes escenas para el recuerdo y varios desaciertos para el olvido de quiénes seguirán disfrutándola a lo largo de los años. Los Duffer desaprovecharon la oportunidad de darle un cierre digno a la historia que tanto lucharon para que viera la luz. Espero que para sus próximos proyectos aprendan la lección.
Stranger Things Temporada 5 esta disponible en Netflix.

