Ser Hamlet: aquello que encontramos en el escenario
Fuente: 30 Festival de Cine de Lima
Ser Hamlet encuentra en el teatro una forma de hablar sobre la identidad, el deseo y la posibilidad de construir una vida propia. Más allá de ser un documental sobre actores con síndrome de Down, Chela De Ferrari se acerca a ellos desde el proceso creativo y desde todo lo que significa hacer arte en comunidad. Hay algo muy bonito en ver cómo Hamlet deja de ser solamente una obra para convertirse en un espacio donde los protagonistas pueden preguntarse quiénes son y qué quieren ser.
La película transmite mucha sensibilidad y consigue momentos realmente emotivos, especialmente cuando el teatro deja de sentirse como una representación y empieza a mezclarse con las experiencias personales de sus protagonistas. También me parece valioso cómo se aleja de una mirada condescendiente y permite que ellos mismos hablen de sus deseos, frustraciones y formas de entender el mundo. El montaje mantiene un ritmo bastante ágil y hace que el proceso de ensayo se sienta cercano, como si poco a poco fuéramos conociendo no solo a los actores, sino también las relaciones que se forman entre ellos.
Mi principal problema está en la duración. Hay conflictos y situaciones que se presentan, pero cuando empiezan a adquirir mayor peso, la película ya está llegando a su final. Por eso, aunque consigue transmitir mucho en poco tiempo, algunas de sus emociones terminan sintiéndose más sugeridas que realmente exploradas. Me hubiera gustado quedarme un poco más con sus protagonistas y ver cómo algunas de esas inquietudes se desarrollaban fuera del escenario. Aun así, Ser Hamlet queda como una mirada sensible sobre el teatro, la identidad y la posibilidad de encontrar, dentro de una comunidad, un lugar donde uno pueda ser quien quiere ser.
Fuente: 30 Festival de Cine de Lima

