Manuales de supervivencia: un desahogo sin brújula
Fuente: 30 Festival de Cine de Lima
Hay películas que nacen de una urgencia real, y esta es una de ellas. Su directora convierte en documental su propio diagnóstico de VIH y la decisión de migrar que vino después, y lo hace sin esconderse detrás de la cámara: la usa casi como una libreta de terapia, un lugar donde procesar en tiempo real el regreso a casa y lo que implica enfrentar a la familia con una verdad que todavía pesa socialmente.
Lo mejor de la película pasa justamente por ahí, por la sala de la casa familiar, y sobre todo por lo variado y lo poco predecible de las reacciones. Está el padre, que apoya pero nunca termina de conectar del todo con su hija, más presente en el gesto que en la palabra. La madre, atravesada por el miedo que le genera el diagnóstico, sin poder disimularlo. Los hermanos, extrañamente relajados, casi indiferentes, como si esa calma fuera también su manera de procesar (o de evadir) la noticia. Los sobrinos chicos, que no entienden del todo qué está pasando pero igual se le acercan a su tía con el mismo cariño de siempre. Y en medio de todo eso, Lucía, viéndose reflejada en cada una de esas reacciones. Ninguna de esas respuestas se siente actuada, y esa variedad es lo que hace que la película funcione mejor como retrato familiar que como relato lineal.
El problema es que ese nivel de intimidad no se sostiene con una estructura a la altura. El montaje se siente disperso, como si muchas escenas se hubieran filmado porque estaban ahí y no porque respondieran a una idea clara de hacia dónde iba la historia. Ese ritmo irregular termina jugándole en contra: la tensión inicial se diluye y uno siente que la película va acumulando momentos sin terminar de profundizar en ninguno.
Al final queda la sensación de estar frente a un ejercicio genuino y valiente como retrato de una familia lidiando con algo difícil y que funciona, pero que no logra ir mucho más allá de su propia anécdota. Falta esa capa extra que responda a la pregunta de fondo: qué quería decir esta historia, más allá de mostrarnos el momento de la confesión.
Fuente: 30 Festival de Cine de Lima

