Street Fighter: Caos carismático
Fuente: Paramount Pictures
Recuerdo haber seguido la producción de esta película con ligera cercanía ya que, en sus inicios, iba a ser dirigida por los hermanos Philippou, los encargados de Talk To Me y Bring Her Back. Antes de hacer esas películas, en el canal de YouTube “RackaRacka” tenían un repertorio enorme de videos de acción desmedida, con conceptos tan bizarros y caóticos pero encantadores. Era una gracia casi única, constantemente replicada por otros creadores de contenido, pero de una forma u otra, ellos dejaron una huella por como se acoplaban bien al caos visual que creaban.
Lastimosamente, se apartaron de la dirección, y desde ahí le perdí rastro a la película hasta hace unos meses, donde los trailers mostraban un caos más estilizado: campy, noventero, ridículo pero llamativo.
Sí bien la verdadera sustancia de la película, o sea su historia, estaba mayormente opacada en dichos trailers por las coreografías y el caos, tras ver la película uno puede llegar a la conclusión de que esto no fue solo una estrategia de marketing, ya que la película es, más para mal que para bien, opacada por una enorme cantidad de secuencias grandilocuentes y a veces excesivamente melodramáticas, haciendo que la poca historia que se había esforzado por formular durante sus primeros 30 minutos se caiga a pedazos pasado ese punto.
El foco de la historia es acertado: la relación entre Ken y Ryu luego del asesinato de su maestro a manos de Akuma, un guerrero de gran poder oscuro que no solo amenaza a los luchadores, sino también a Ryu, ya que la ira saca su lado más inestable. Hay un gran peso sobre los hombros de estos personajes, y la película se sostiene gracias a ellos más por el desempeño de sus actores que por sus subtramas poco innovadoras. Pero hay una gran diferencia tonal entre esta historia y el resto de la película.
Fuente: Paramount Pictures
Algo que empieza con un gravitas enorme es constantemente bombardeada por las secuencias más desordenadas y desproporcionadas posibles, protagonizadas por personajes que, en su mayoría, no aportan nada narrativo más allá de ser obstáculos y herramientas bastante fastidiosas. Es irónico, ya que algunos de estos personajes son diseñados de dicha forma, y se puede decir que cumplen con su rol, pero al mismo tiempo, la película tampoco los utiliza para eso, ya que está constantemente cambiando de foco.
Pasar de una historia de origen totalmente seria y fuertemente estilizada con un 2D impecable a una pelea sin sentido en la cual uno de los involucrados se excita tras cada golpe que ve es ciertamente una decisión valiente. Es la clase de cambios bruscos en tono que se encuentran a lo largo de la cinta, y que hacen que se sienta mucho más larga de lo que realmente es. Tanto el segundo como el tercer acto tienen problemas de ritmo enormes, y gracias a su estructura de “historias interconectadas”, tiene múltiples puntos narrativos repetidos.
Nuevamente, todos estos problemas son más estructurales, y que de haber sido organizados de una manera más concisa, se podría haber tenido algo mucho más digno de esta saga. Es notoria la influencia de “RackaRacka” en algunas decisiones creativas durante el clímax de la historia, pero no es algo visualmente placentero de ver porque carece del carisma y la gracia que esa clase de planos y efectos tenían en manos del dúo original.
Es extraño que pese a todos los problemas con los que sufre la cinta, se puede encontrar cierta gracia en dicho desorden. Más allá del buen camino que se toma con las dos líneas narrativas principales, existe una sensación de despreocupación (para bien) en algunas de las peleas más ruidosas. No necesariamente porque se copie algún movimiento de un juego o porque se vea un escenario reconocido, sino porque por momentos sí se llega a sentir la vibra camp promocionada.
Es un vaivén de emociones y pensamientos. Por momentos da en el blanco, por momentos es tan caótica que aturde. Es una película donde varias decisiones creativas y cambios en la trama pueden hacer un ruido enorme en el espectador, incluso cuando puede llegar a ganarse el corazón de alguien por el descente desarrollo de sus dos protagonistas principales. Es un caos visual, uno no tan entendible como debería y mucho más saturado de lo que parece.
Fuente: Paramount Pictures

