Practical Magic 2: Más nostalgia que encanto

★★★☆☆
RATING 3 / 5

Fuente: Warner Bros. Pictures

Título Practical Magic 2
Duración 135M
País Estados Unidos
Año 2026
Dirigido por Susanne Bier
Cast Sandra Bullock, Nicole Kidman, Joey King, Maisie Williams, Lee Pace, Xolo Mariduena, Dianne Wiest, Stockard Channing

Cuando se trata de secuelas tardías o legacy sequels en Hollywood, la industria parece dispuesta a dar luz verde a cualquier proyecto sin pensar: ¿realmente son necesarias? ¿O alguien las pidió en primer lugar? O simplemente dan luz verde en automático a secuelas que se basan en películas que agarraron cierto tipo de fanbase de culto en los 80 o 90.

Hace un par de meses, la propia Evan Rachel Wood, la actriz que interpretó a Kylie Owens en la original, lo dejó en evidencia al lamentar para Entertainment Tonight el no haber sido convocada para esta secuela a pesar de manifestar su disposición y entusiasmo, señalando que volver a compartir pantalla con ese elenco como adulta y ver la historia compartida reflejada en sus ojos «es algo que no se puede fingir». Esa declaración expone desde el inicio la desconexión emocional con la que se concibió este proyecto. Porque aunque da gusto reencontrar a Sandra Bullock y Nicole Kidman en pantalla más de dos décadas después, ¿realmente la película en sí vale la pena?

La historia retoma a las hermanas Sally y Gilly Owens (Sandra Bullock y Nicole Kidman) años después de la original, de vuelta en la icónica casa de sus tías Jet y Fran (Dianne Wiest y Stockard Channing). Sally sigue lidiando con la maldición familiar que condena a los hombres que aman, pero ahora encontramos a un personaje resignado a su destino y habiendo suprimido sus habilidades mágicas. Como manda el manual de estas secuelas, el conflicto pasa a la siguiente generación: sus hijas, Antonia y Kylie (Maisie Williams y Joey King) ya adultas jóvenes, deben confrontar su propia identidad mágica tras una adolescencia en la que su madre intentó ocultarles sus dones e historia familiar.

Fuente: Warner Bros. Pictures

El guion es, por lejos, lo más flojo de la película. En su intento por forzar el relevo generacional mientras exprime la dinámica clásica, la historia se desmorona en subtramas inconexas. Por un lado, manda a Sally y Gilly a un viaje turístico a Inglaterra para rastrear su linaje y dar con Kylie, aprovechando el desvío para meter a un nuevo interés amoroso para Sally: el mago Ian Wright, interpretado por Lee Pace. Por el otro, abandona a Kylie en una trama paralela contra un villano genérico, metido con calzador y sin motivaciones claras. Y el resto de personajes como las tías o la propia Antonia quedan completamente olvidadas en casa, reducidas a meros adornos convenientes sin peso real en la historia.

Hay que reconocer que el diseño de producción cumple: traer de vuelta la icónica casa, el cuidado en el arte y decoración de las habitaciones y el vestuario logran capturar la esencia que uno esperaba. Sin embargo, un downgrade notable está en la puesta en escena y el tono. La película de 1998 funcionaba gracias a su estética cálida, otoñal y artesanal, donde los toques mágicos eran sutiles y cotidianos. Aquí, esa atmósfera se reemplaza por una fotografía digital plana, lavada y genérica que termina por deslucir el trabajo de arte y recuerda a cualquier producción estándar de streaming, haciendo dudar de su necesidad de pasar por salas de cine. Hacia el clímax, la sutileza desaparece por completo para dar paso a un despliegue de efectos visuales por computadora saturados que remite más a un episodio tardío de Riverdale que al encanto original.

A esto se suma un tema de fondo: la disonancia entre su mensaje y sus decisiones de producción. La película intenta apalancarse en el discurso de sororidad y empoderamiento femenino que dejó la primera, pero choca de frente con un edadismo inocultable. Es difícil comprar esa celebración del paso del tiempo y los lazos entre mujeres cuando el exceso de botox congela la expresividad de gran parte del elenco, y se vuelve todavía más cínico al notar que prefirieron reemplazar a Evan Rachel Wood (la Kylie original) por Joey King para mantener al personaje artificialmente más joven y “vendible”.

Al final, la película puede sostenerse en gran parte gracias al carisma intacto de Sandra Bullock y Nicole Kidman, cuya química y sentido del humor logran momentos genuinos donde el vínculo de sororidad todavía funciona. Practical Magic 2 no busca reinventar la rueda: ofrece un reencuentro que termina funcionando más por la nostalgia y que cumple con entretener por un par de horas, aunque termine quedándose corta frente al encanto y la magia duradera de la original.

Pudimos asistir al avant premiere de Hechizo de Amor 2 gracias a Warner Bros Pictures Latam. Disponible en cines desde el 10 de septiembre.


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Cris Tapia

Cofundadora de Reformed, diseñadora gráfica y marketera. En su tiempo libre se dedica a defender el cine de dad movies y a diseñar pósters para peliculas (ya no tanto, pero ojalá pronto).

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